Menos requisitos formales de los que suele creerse, y más exigencia práctica de la que parece:
- Permiso de conducir B en vigor. El antiguo BTP se suprimió en 2016; para VTC no se exige un permiso especial estatal, aunque conviene revisar requisitos autonómicos o de la propia plataforma (antigüedad mínima del carné, por ejemplo).
- Relación laboral en regla. El conductor que no es el titular debe estar contratado y de alta en la Seguridad Social conforme al convenio aplicable. Las inspecciones en el sector existen y las sanciones por falsos autónomos o altas irregulares acaban afectando también a la autorización.
- Alta en la plataforma (Uber, Cabify, Bolt): verificación de antecedentes, documentación del vehículo y estándares de servicio de cada app.
Para el titular, la contratación es la partida de coste más importante de la operación — salario, Seguridad Social, pluses y rotación — y la que más separa una explotación rentable de una ruinosa. Si no quieres gestionar conductores, los modelos de gestión delegada o arriendo existen exactamente para eso.
ÚLTIMA REVISIÓN · 19 jul 2026 — Guía VTC360: criterio general, no asesoramiento para tu caso concreto.